martes, 22 de mayo de 2012

Modo exámenes activado

Totalmente fuera de cobertura durante el próximo mes...
Ains, qué ganitas de acabar de una vez!!

viernes, 11 de mayo de 2012

martes, 8 de mayo de 2012

Lágrimas de cocodrilo

Los monstruos dan menos miedo si llevan vaqueros y camiseta blanca.
¿Que cómo he llegado a semejante conclusión? Muy sencillo: existimos los ridículos que vestimos a nuestros perros, a pesar de que ellos no necesiten arroparse de nada más que del cariño que despiertan (arrggg, que horterada-cursi-de mierda).
En mi caso le pongo su impermeable por pura vagancia, porque eso de secar a un bicho de casi cuarenta kilos cada vez que damos un paseo por esta tierra de lluvias me parece un coñazo supino. Y ahí vamos los dos, tan contentos, con nuestras pintas.
Ya me desvié... ¿por dónde iba? Ah, ya... Que en una de estas me encontré un perrazo de esos que mete miedo con una capita rosa. A su lado pasó una niña que no llegaba al metro y se quedó mirándolo con una sonrisa de oreja a oreja.
¿Te daría el mismo miedo un cocodrilo con tutú y bailarinas de ballet que uno vestido únicamente con su piel?
Que sepas que el cocodrilo es el mismo, sus dientes también... lo único que cambia es la sensación que despierta en ti.
Así que con los hombres y mujeres pasa lo mismo.
Asústate siempre, teme a todos y cada uno de los cocodrilos que te cruces por tu camino.
Esa es la lección de hoy, niños y niñas, desde este Barrio Sésamo para adultos.

sábado, 5 de mayo de 2012

El Chico Mosca revoloteando

-Sabes que eso te lo digo desde el cariño, siempre.
-Ya, desde el cariño...
-Si, te digo esas cosas para que nos riamos un poco, nada más. Y porque tú las encajas de puta madre.
-Me dices esas cosas porque las que de verdad te apetece decirme no te atreves, pedazo petardo.
-Te he dicho cosas mucho peores.
-Y mucho mejores también. Cosas que recuerdas y cosas que no. Cosas que deberías haberte callado y algunas otras que no han necesitado de palabras.
-Eres un poco cabrona tú ¿no?
-Soy un poquito el gran amor de tu vida, sólo que todavía no te has atrevido a asumirlo.
-Cada día se te va más la cabeza.
-O cada día tienes peor la memoria...
¿No recuerdas el principio de esta amistad? Yo si. Recuerdo que hablábamos por el chat del face, que por cierto es una cutrada total... Pero me decías que nunca me habría fijado en ti si la vida nos hubiera puesto frente a frente años antes. Yo te respondía que no fueras tonto, que me hubieras encantado. Vale, era una mentira. Me hubieras encantado porque en una época hormonada me gustaban todos. Incluso pudiera ser que me gustaras tú. Pero no te conocí. Yo jugaba a las muñecas cuando tú te tomabas tus primeras copas.
- ¿Estás seguro de que hablábamos de esas cosas?
-jaja ¡y de muchas más! Pero ya te digo que eso era lo de menos. Luego vinieron las noches de juerga. Las miraditas cómplices.
-Eso si, nos entendemos con solo mirarnos.
-Nos entendíamos... Puntualiza. Ahora ya no tanto.
También recuerdo la noche aquella en la que no paró de llover. Tú y yo caminábamos juntos hacia casa. Antes de despedirnos, cerramos el paraguas y nos quedamos los dos en medio de la carretera, sin decir nada. Esa noche la recuerdo tan perfecta que se me agrieta el alma.
-No sé de qué me hablas.
-Y el día que me cogiste de la mano, cuando hablaba en la barra del bar con tu amigo. Él me dijo que era una pena que nos hubiésemos conocido tan tarde. Tú me apretaste con tanta fuerza que ahora me falta el meñique.
-¡Qué exagerada!
-El día de tu boda me abrazaste, me dijiste que darías tu vida por mi y me tocaste el culo.
-Ese día lo tengo borroso.
-Siempre fui una mujer casada para ti.
-No quisiste venir a París conmigo.
-Gracias a eso ahora eres un hombre feliz.
-Soy un hombre feliz porque a pesar de eso sigues estando en mi vida.